
Las puertas son elementos decorativos que influyen en el confort y la estética del hogar. Un mantenimiento adecuado preserva su funcionalidad y belleza a lo largo del tiempo, evitando el desgaste, el ruido y los defectos de deslizamiento. En esta guía, analizamos el mantenimiento rutinario y las actividades de limpieza específicas para diferentes materiales (madera, laminado, lacado, vidrio) y sistemas de apertura (correderas, abatible). También encontrarás consejos sobre cómo cuidar las bisagras, las cerraduras y las juntas, así como sugerencias para evitar errores comunes.

Limpieza de guías y carros: los sistemas correderos (empotrados o en pared exterior) deben deslizarse con suavidad. Compruebe al menos dos veces al año que las guías estén limpias. Elimine el polvo y los residuos con un paño o una aspiradora, y luego limpie con un paño húmedo y agua tibia para eliminar cualquier resto de suciedad.
Lubricación: después de limpiar el riel, aplique un lubricante ligero a las partes mecánicas (ruedas, carros y bisagras) para facilitar el deslizamiento.
Comprobación de la alineación: compruebe que la puerta no roce el suelo ni tenga un juego excesivo. Si el movimiento sigue siendo difícil incluso después de la limpieza, es recomendable ponerse en contacto con un técnico.

Limpieza y lubricación de bisagras: las bisagras pueden acumular polvo o agrietarse. Límpielas con un paño seco y añada unas gotas de aceite específico para bisagras.
Revisión de los marcos de las puertas: compruebe periódicamente que los tornillos estén bien apretados y que la puerta no se «combe» hacia abajo. Si observa alguna desalineación, ajuste la bisagra o pida a un instalador que lo haga.
Cerraduras y manillas: limpie las manillas y cerraduras con un paño de microfibra y lubrique las partes internas de la cerradura, si es necesario, para garantizar un funcionamiento fluido.

Limpieza regular: elimine el polvo y la suciedad con un paño suave y ligeramente humedecido; evite los detergentes agresivos que puedan dañar la pintura.
Lavado periódico: una o dos veces al año, limpie con un paño bien escurrido utilizando agua y jabón neutro; seque inmediatamente para evitar la absorción de humedad.
Pequeñas reparaciones: utilice masilla para madera o cera reparadora para los arañazos más profundos; para las manchas ligeras, pruebe con bicarbonato sódico o vinagre.
Productos de limpieza específicos: para las puertas lacadas, utilice productos específicos para superficies lacadas a fin de mantener su brillo; evite los abrasivos. Limpie el polvo con un paño seco y, a continuación, utilice un paño húmedo con un producto de limpieza específico.
Eliminación de manchas: en puertas blancas, las manchas superficiales se pueden tratar con agua y vinagre blanco. Para manchas difíciles, utilice bicarbonato sódico; a continuación, aclare y seque para evitar rayas.
El mismo principio se aplica a las puertas laminadas y lacadas mates.
Productos recomendados: utilice soluciones de agua y vinagre blanco o bicarbonato sódico; evite los detergentes ácidos y agresivos.
Procedimiento: elimine el polvo y las huellas dactilares con un paño de microfibra, limpie con la solución de agua y vinagre y, a continuación, seque bien para evitar rayas.
Mantenimiento de los herrajes: incluya las bisagras y los tiradores en la limpieza, secándolos bien para evitar la corrosión.

Para garantizar un funcionamiento óptimo, además de limpiar la puerta, es importante cuidar los componentes metálicos y las piezas mecánicas.
Límpielas con un paño seco o ligeramente humedecido, eliminando el polvo y los residuos.
Lubríquelas periódicamente con un aceite ligero para evitar chirridos y desgaste.
Compruebe si hay corrosión y apriete los tornillos que estén flojos.
Limpie las manijas y placas con un detergente neutro y séquelas bien.
Lubrique periódicamente la cerradura con un producto específico para garantizar un movimiento interno suave.
Compruebe que los pernos de bloqueo funcionan correctamente para garantizar la seguridad.
Compruebe las juntas para garantizar el aislamiento térmico y acústico; sustitúyalas si están desgastadas o despegadas.
Limpie las juntas con un paño suave y compruebe que no haya roturas.
Incluso las puertas más resistentes pueden sufrir daños si se utilizan de forma incorrecta o se exponen a condiciones desfavorables. Tomar unas sencillas precauciones diarias puede evitar el desgaste prematuro y preservar el rendimiento a lo largo del tiempo. A continuación se indican algunas buenas prácticas que conviene seguir para reducir el riesgo de rotura o mal funcionamiento.
Evite apoyar objetos pesados contra la puerta o utilizarla como soporte.
Proteja la puerta de la humedad y el calor excesivos; utilice felpudos y alfombrillas para limitar la entrada de arena y polvo.
No utilice productos agresivos como lejía, acetona o ácidos; opte por detergentes neutros.
Realice comprobaciones periódicas de la alineación, el juego de las bisagras y el correcto funcionamiento de las cerraduras.
En caso de anomalías o daños estructurales (roce de la puerta, rodillos rotos, paneles hinchados por la humedad), póngase en contacto con un técnico para su reparación o sustitución.
Para mantener las puertas en buen estado es necesario realizar una serie de tareas de mantenimiento sencillas y programadas. La frecuencia de estas tareas depende tanto del tipo de puerta como de su uso diario: van desde la limpieza mensual para eliminar el polvo y los residuos hasta el mantenimiento periódico de componentes como guías y rodillos, recomendado al menos dos veces al año para los modelos correderos. El mantenimiento regular ayuda a prevenir el desgaste y garantiza un movimiento suave y silencioso en todo momento.
Limpieza rutinaria: al menos una vez al mes para todo tipo de puertas, eliminando el polvo y la suciedad.
Mantenimiento rutinario de puertas correderas: dos veces al año (limpieza de guías, lubricación).
Inspección y lubricación de herrajes: cada 6-12 meses, dependiendo de la intensidad de uso.
Limpieza profunda y renovación de la protección: una o dos veces al año (por ejemplo, aplicando cera a las puertas de madera o abrillantador a las puertas lacadas).
El mantenimiento de las puertas interiores no requiere un gran esfuerzo, pero sí regularidad y atención al detalle. Con unos sencillos pasos —limpieza adecuada según el material, lubricación de las partes mecánicas y revisiones periódicas— podrá mantener su puerta como nueva durante muchos años.
Para descubrir modelos, materiales y soluciones innovadoras, visite las páginas de productos de Ermetika o póngase en contacto con nuestros asesores para obtener más información sobre instalación, repuestos y accesorios.
Explora la gama completa de Ermetika y elige la puerta perfecta para tus habitaciones.
Más información: